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martes, 1 de febrero de 2011

Sugerencias para padres sobre los niños pequeños y los libros

En este artículo escrito por Luisa Mora, bajo el nombre Sugerencias para padres sobre los niños pequeños y los libros, la autora da una serie de propuestas para que a través de sus antecesores, los niños se inicien en la lectura.

Este artículo, aunque indirectamente, también va dirigido para los maestros de Educación Infantil. Como ya sabemos, en la adquisición del hábito lector de los pequeños, nosotros tenemos un papel fundamental.

Si el niño ve que sus padres, y sus maestros, tienen una actitud positiva hacia la lectura, tenderán a leer con mucha más facilidad, aunque toda regla tiene sus excepciones. Si por el contrario, los modelos que tiene el niño no tienen esa actitud positiva, tienen más posibilidades de rechazarlo sin entenderlo como un pasatiempo, o forma de ocio, relevante.

Bien es cierto que muchos padres de hoy en día conocen las ventajas de educar a sus hijos rodeados de cuentos, pero también los hay con falta de información. Es en este segundo grupo de padres, donde también veo importante el papel de los maestros. No creo que nos cueste mucho dedicar 5 minutos, o los que hagan falta, de  las reuniones que se dan en el centro entre tutor y padres para explicar tales ventajas. Como ya he dicho en otras reflexiones anteriores, si humildemente te acercas a los padres para intentarles hacer partícipes de la educación de sus hijos y les explicas, desde la humildad y como propuesta, los beneficios de la lectura, ellos encantados te escucharán, ya que les estás hablando de lo mejor para lo que más quieren: sus hijos.

Como he dicho, cada vez son más los padres que demandan orientación sobre libros recomendados para sus hijos, pues conocen todo lo que la lectura aporta. Conocer qué libros pueden ser interesantes y prácticos para sus hijos, y para los alumnos de los maestros, no es nada fácil, pero para eso hay gente especializada que te puede ayudar: libreros o bibliotecarios.

Muchas veces vamos a comprar algún cuento y no sabemos cuál coger por la existencia de todos los que hay, pero es importante que sepamos que no todos los cuentos que podemos encontrar en el mercado son buenos y baratos. Muchas veces podemos encontrar en tiendas no especializadas en literatura, chollos muy económicos y accesibles para todos, pues tenemos que ser conscientes que normalmente no son los adecuados para nuestros pequeños.

Lo mejor es ir a una librería especializada, donde haya profesionales que te puedan asesorar sobre los cuentos más adecuados según las características de un o unos niños determinados. Tenemos que saber, además, que el mercado de la literatura es un mercado dinámico: que los cuentos que podemos encontrar hoy en día, puede que mañana nos sea casi imposible de encontrar.

A continuación, la autora de este interesante artículo nos da una serie se pautas, acordes a la edad, para que en relación a los cuentos, los niños hagan de la lectura uno de sus mayores entretenimientos o formas de diversión:

·         Libros para bebés de 0 a 18 meses:

Nunca es demasiado pronto para compartir momentos de lectura con los más pequeños. De esta forma, irán adquiriendo el hábito desde edades muy tempranas. Serán conscientes, además, de lo que hay que hacer para leer: fijar la vista de izquierda a derecha y de arriba abajo, pasando sucesivamente las hojas, etc. Pero ¡cuidado!, nunca podemos presionar, hay que respetar siempre el ritmo de cada uno tiene de maduración personal.

Compartir momentos de lectura con niños y niñas muy pequeños / as en actividades diarias, además de ser una experiencia placentera, es muy positivo para la adquisición del hábito lector. De esta forma, el niño llevará siempre consigo el recuerdo positivo de compartir la lectura con las personas que más le quieren, recordará, aunque no sea consciente, esos momentos de disfrute.

¿Qué cuentos utilizamos para niños y niñas de tan corta edad? Aquellos con ilustraciones llenas de coloridos y estimulantes, en estas edades no es tan importante el texto como las ilustraciones. Con fotografías de objetos que le sean cercanos, para así establecer conexión entre lo impreso y la realidad. También les llama mucho la atención encontrar otros bebés en las páginas.

En estas edades, la relación con el libro es de exploración, por lo que estos deben ser resistentes y que permitan su manipulación con total seguridad. El tamaño no debe ser ni excesivamente grande, ni excesivamente pequeño: que lo puedan manejar sin problemas, teniendo en cuenta que no tienen aún desarrollada la pinza.

·         Libros para niños de 18 meses a 3 años:

Con esta edad, los niños ya han sido capaces de crearse un juicio crítico y por lo tanto, de identificar sus historias favoritas: aquellas que querrán que los adultos se las leamos una y otra vez.

Y para los niños y niñas de esta edad, ¿qué cuentos le vienen mejor a su desarrollo y entretenimiento? Aquellos que cuentan con ilustraciones sugerentes, que permitan la interacción con el adulto. Las poesías, las canciones, los juegos acumulativos... les llaman mucho la atención.

También podemos emplear en estas edades cuentos que le ayudan a afrontar situaciones problemáticas cotidianas, como puede ser el nacimiento de un hermanito. Cuentos en los que se traten los diferentes sentimientos: dudas, necesidad de cariño, celos, búsqueda de la identidad...

Eso sí, en todos ellos debe haber acción, el lenguaje tiene que ser sencillo y adecuado a la edad, con buena proporción entre texto e ilustraciones.

No tenemos que esperar a que sepan leer para ofrecerles cuentos. Ver las imágenes de los cuentos les atraerán a la lectura, además, disponen de la suficiente imaginación como para inventarse la historia a través de las ilustraciones.

·         Libros para niños de 3 a 5 años:

Es a esta edad cuando más importante se hace el establecer una rutina de lectura, como puede ser la Hora del cuento en la escuela, o el Cuento de buenas noches en casa antes de dormir.

Es importante escoger, sobre todo, libros de humor, y hacer que el niño siga con el dedo lo que el adulto le está leyendo.

Les entretiene mucho a los niños y niñas con edades comprendidas entre los 3 y los 5 años, emplear cuentos en los que se dan palabras que no se suelen decir en público, como puede ser caca, culo... También les gusta ver en personajes interpretados por animales, acciones que ellos hacen a diario, sensaciones y sentimientos que tienen, comportamientos y responsabilidades que se les exigen...

A padres y maestros nos preocupa elegir temáticas que sean adecuadas a la edad. A veces pensamos que no es del todo oportuno hablar del miedo, pero como se dice en el texto: si negamos al niño la imagen del lobo o la bruja, le privamos del sentido que tiene la victoria final. Lo que tenemos que hacer es tomar la postura adecuada ante la lectura de estos temas.

Luisa Mora acaba su artículo animando a los padres a seguir acompañando a sus hijos, cuando estos sean mayores, a las bibliotecas y las librerías. Y finalmente, da  una lista de cuentos adecuados para los niños de Educación Infantil, para los niños con edades comprendidas entre los 0 y 6 años.

Ha sido, sin ninguna duda, un artículo muy interesante para mi futuro profesional como maestra de Infantil ante la literatura. Que haya personas, como la autora de este artículo, que  nos faciliten la elección de cuentos con pautas sencillas adecuadas a las diferentes edades, es algo digno de agradecer.

lunes, 31 de enero de 2011

Reflexión sobre el artículo: El nonsense, un arma contra las mentes cuadradas

Antes de nada, quiero decir que en la publicación anterior está el artículo de Consuelo Armijo, El “Nonsense”, un arma contra las mentes cuadradas, que a continuación analizaré, porque me ha parecido un artículo fascinante. Lo quiero tener en mi blog para que no se me traspapele o lo pueda perder de alguna otra forma. Desde el primer renglón del mismo, me tiene enganchada.

El género literario conocido por nonsense (literalmente significa “sin sentido”), cultivado por Lewis Carroll, es en lo que se basa la autora de este artículo.

Bajo el pseudónimo de Lewis Carroll, es conocido en la historia de la literatura Charles Lutwidge Dodgson (1832 - 1898). Diácono anglicano, lógico - matemático, fotógrafo y escritor británico, conocido, sobre todo, por su obra Alicia en el país de las maravillas.

Este artículo invita a la reflexión sobre aquello que sabemos que sucede porque lo hemos visto o porque alguien que sabe nos lo ha contado, pero que la mayoría nunca nos hemos preguntado el porqué sucede eso. Que una montaña eche fuego o que surja un manantial es algo que aceptamos sin más, pero no nos paramos a pensar porqué pasa eso.

Sin embargo, nos alarmamos cuando un niño pinta un cielo rosa o un sol verde. Si no hubiera habido nadie que se hubiera opuesto a la idea, ya aceptada por todos, de que la tierra era plana, hoy no sabríamos que es redonda. Lo mismo hubiera ocurrido si nadie hubiera pasados horas y horas mirando al horizonte, viendo la puesta de sol. Hoy pensaríamos que el sol va y bien según le apetece.
Si al mismísimo Newton no se le hubiera caído una manzana en la cabeza, no sabríamos que es eso de la gravedad: las cosas se caen hacia abajo porque sí, y punto.

Todo lo que sabemos ahora, se lo debemos a personas que dedicaron mucho tiempo de su vida a pensar el porqué de las cosas.

Sabemos que el sol siempre está ahí, y que es la Tierra el planeta que se mueve, y no al revés como nuestros antepasados han estado pensando. Sabemos que es así porque en el colegio e instituto nos lo han dicho, pero... como bien lo dice la autora del texto, nosotros no nos movemos pero sí que vemos que el sol viene y se va.

No sabemos si lo que se nos dice en la escuela y en la televisión es verdad, simplemente nos lo creemos, pero puede ser que no sea así la realidad, que dentro de años se descubra que lo que ahora nos parece normal por una razón específica, se investigue y cambie.

Estoy de acuerdo con Consuelo Armijo, los niños son capaces de nadar en el océano de lo imposible. Debe de ser que esta imaginación característica de los niños la vamos perdiendo según nos hacemos mayores, ¡pues qué aburrimiento el hacerse mayor!.

¿Quién nos dice que dentro de muchos años (por adaptación al medio como Chari Melero dice) los delfines no hablen? Me imagino que hace miles de años era inimaginable que un ser vivo como otro cualquiera pudiera hablar. “¡Los perros no hablan, los perros ladran!”, pues a saber cómo hablaban nuestros antepasados... ¡Tenemos que ver más allá de nuestras narices!

Muchos maestros corrigen a sus alumnos por pintar el cielo rosa. Aunque, bueno, el cielo no es siempre azul, también puede ser rojo o rosa cuando pierde fuerza, y por las noches es negro. Tengo una vecina que tiene tres años, y hace poco me la traje a casa para estar un rato con ella, estuvimos jugando, merendando y demás. Le propuse que hiciéramos una ranita móvil, y la niña aceptó con mucho entusiasmo. La niña sólo utilizaba el color verde para pintarla, hasta que yo cogí el color naranja para pintarle una pata. Bueno, bueno, se le quedó una cara de: ¡qué haces, las ranas son verdes! espectacular. Al final la niña se animó y dejó una rana de lo más creativa, ¡la rana de Cristina era multicolor! ¿Y qué pasa? ¿Qué sólo hay ranas verdes? ¡Pues no! Además, los niños deciden cómo colorear, que para eso son sus creaciones.

Conozco otro caso, el del hijo de mi jefa. Estas navidades propusieron en su cole hacer un belén viviente por cada clase, para que luego se decidiera cuál era la clase ganadora. Finalmente la clase que ganó fue la de Dani, que así es como se llama este niño. Su maestra les propuso cómo querían hacerlo, y fueron los niños los que decidieron hacer un belén viviente pero de lo más original: estaba la virgen María, San José, el niño Jesús, los angelillos, los pastorcillos... ¡pero todos eran astronautas!. Yo quiero ser una maestra así...

Poco vamos a adelantar si no nos preguntamos por el porqué de las cosas, que es la idea principal que se extrae de este singular artículo. Acaba con una reflexión, que viene a decir que deberíamos acostumbrar a las nuevas generaciones al nonsense: pues puede ser a ellos a los que se les ocurran nuevos inventos o nuevas explicaciones, impensables por el momento, a lo que en la actualidad pasa porque sí, y punto.

Yo quiero acabar mi reflexión diciendo que este artículo explica el porqué me fascinan tanto los niños. ¡Yo de mayor también quiero ser como ellos!

El "Nonsense", un arma contra las mentes cuadradas

EL “NONSENSE”, UN ARMA CONTRA LAS MENTES CUADRADAS

CONSUELO ARMIJO   (CLIJ, 45, 28-31)

El género literario conocido como nonsense, cultivado por Lewis Carrol, supone para la autora una manera inmejorable de ensanchar el espacio mental del lector y de sondear las infinitas posibilidades imaginativas que lo tenido por imposible encierra en sí.

¡Las voces que oímos en sueños! ¡ Un manantial que surge! ¡Una montaña que echa fuego! ¡Qué maravilla! Pero ¿comprende la mayoría de la gente por qué sucede todo esto? ¡Claro que no! La vida está llena de sucesos extraordinarios, de nonsense. Mas esta clase de nonsense pasa de verdad. La gente los ha visto, los ha experimentado, o los ha leído en los periódicos. Tienen la certeza de que sucede y eso parece bastarles para aceptarlos sin más. Este comportamiento es sin duda muy corriente. Durante cientos y cientos de años de han caído las cosas al suelo, ¡oh, misterio!, pero tuvo que dar la casualidad de que al “excelente” Newton se le cayera una manzana en las narices y se preguntara su “porqué”, para que se descubriera la fuerza de la gravedad.

          Sin embargo, hay muchos mortales que no han descubierto la fuerza de la gravedad (bueno, de eso ya han perdido su oportunidad, pero lo que quiero decir es que seguramente no descubrirán nada en su vida), muchos que aceptan como la cosa más natural que los volcanes echen fuego, pero que sin embargo rechazan todo lo que no pasa, no ven sus ojos, o no llegan a comprender sus mentes. Me parece que cometen un error. Hay que estar abierto a todo, porque, ¿qué cara pondrían nuestros tatarabuelos si les dijéramos que apretando un botón podemos ver y oír a un señor que a lo mejor está hablando en Rusia. Además, nosotros podemos ver, nos pueden parecer, nos pueden enseñar muchas cosas, pero...

            La puesta de sol, ¡qué romántica! Sin embargo, no es el sol el que se pone. Bueno, claro, eso lo sabe todo el mundo, lo acepta todo el mundo, nos lo enseñan los profesores del colegio, lo confirman los científicos y demás créme de la intelectualidad. Pero durante muchos años los profesores, científicos y demás créme de la intelectualidad estuvieron sosteniendo lo contrario, y si no hubiera habido alguien capaz de rechazar esas doctrinas todavía seguiríamos creyendo que el sol se va.

            ¡Vaya usted a saber los disparates que nos pueden estar transmitiendo la créme de la intelectualidad hoy en día; lo que nos pueden engañar nuestros ojos, que ven con toda claridad cómo el sol se marcha (por el oeste, para más señas); las atrocidades que lo que llamamos “lógica” nos puede hacer creer, o casi peor, las maravillas que nos está ocultando!

Verdades cuestionadas


            No es verdad todo lo que vemos o nos enseñan, ni imposible lo que no vemos ni comprendemos.

            Pero para aceptar esto hace falta cierta amplitud de mente, cierta imaginación. Y, ¿cabe más amplitud de mente que aceptar la idea de que un gato sonría y vaya desapareciendo poco a poco hasta sólo quedar flotando en el aire su sonriente dentadura? (Lewis Carrol, Alicia en el país de las maravillas). ¿Cabe más imaginación que el saber bucear en el inmenso océano de infinitas “posibilidades” de lo tenido por “imposible”?

            Sin duda los niños se sienten mejor en este océano de los adultos. Quizá la vida nos vaya cuadrando la mente. De tanto ver el cielo azul hay quien rechaza la sola idea de que pueda ser rosa, ni siquiera en ese mundo de papel y pensamiento que es un libro (en este caso un libro de ficción, claro está), aunque no tenga la menor idea de por qué es azul y por qué no puede ser rosa, y yo los recomendaría enorme prudencia antes de aferrarse tercamente a la idea de que el cielo es azul, todo azul y nada más que azul, ya que al oscurecer, cuando el sol pierde fuerza, se pone rojo y a veces hay cachos ¡rosa! ¡ah!, y por las noches tiende al negro.

            En el mundo del nonsense las ideas establecidas (lo tenido por natural) se tambalean, y en cierto modo se cuestionan.

            Por ejemplo, cuentos como El gato con botas, Los siete cuervos, El lobo y los cabritos y un sinfín más, inducen al niño a pensar en la posibilidad de que los animales hablen. Y... ¡por qué no?; al fin y al cabo, ¿qué somos los hombres si no “unos animales racionales”? Pues dicen que los delfines tienen una gran inteligencia. ¿Cómo evolucionará ese animal a través de unos miles de milenios? ¿Es que decían algo nuestros antepasados, los monos? Y además...

            - Hola, hola – nos saludan los perros moviendo su rabo y también dicen tacos y “ay, ay, ay” cuando se lo pisamos (quien no sepa traducir esos ladridos que vaya al otorrino). ¿Perfeccionarán los animales su lenguaje? ¡A saber los ruidos que emitirían nuestros antepasados en la época de los saurios!

            Desde luego, bueno, a mi modo de ver, nunca se sabe, estas posibilidades no se refieren a un futuro cercano (como lo hicieron las en su día tenidas por enormes fantasías y extravagancias de Julio Verne, contenidas en De la tierra a la luna o en Veinte mil leguas de viaje submarino). Pero hay que saber ver más allá de nuestras narices, sobre todo teniendo en cuenta que aunque –a este respecto, glorioso caso- uno sea “un hombre a una nariz pegado”, toda nariz humana es extremadamente corta.

            ¡Los cuentos de hadas! ¡La varita mágica! ¡La calabaza que se convierte en carroza! Bueno, sólo el saberlo imaginar, y que alguien lo escuche o lo lea extasiado, que sepa entrar en un mundo diferente, ya es una maravilla.

            ¡Qué bonito es ver reír a un niño, porque al mover las narices Mary Poppins las camas se hacen solas, los juguetes se meten ellos mismos en los cajones y todo el cuarto queda ordenado! ¡Ah!, y esa medicina asquerosa sabe a jarabe de frambuesa. ¡Ojalá se ría mucho de esa manera!, y sobre todo, ¡ojalá conserve siempre algo de esa frescura mental!

            Ojalá que más tarde sepa cómo hacer experimentos nuevos, que nunca ha visto hacer, y que sólo los pueden llevar a cabo aquellos que son capaces de imaginarlos. O se pregunte “porqués” que nadie le ha explicado, ya que a nadie se le ha ocurrido pensar que pudiera haber un “porqué“ de una cosa que siempre ha pasado. O, a lo mejor, sabrá imaginarse nuevas situaciones haciéndolas posibles.  Dicen que alguien vio cómo el vapor de agua levantaba la tapa de un puchero, y, ¡fijaos bien!, sin guía práctica, sin instrucciones para el uso, inventó la máquina de vapor.

Ideas tambaleantes


Poco se va a adelantar ateniéndose únicamente a que uno y uno son dos, aunque, eso sí, parece una teoría muy segura. Sin embargo, ¡hasta eso se puede tambalear! Porque vamos a ver, ¡qué sumamos?; por ejemplo, ¿un kilo de leña y otro kilo de leña?; muy bien, pero dentro de cientos de años esa leña no existirá (aunque no la quememos); su continuo desgaste la habrá convertido en polvo, y eso no se hace de golpe. Cada momento que pasa, parte de esa leña está dejando de ser leña, aunque nuestros pobres ojos no lo sepan apreciar. Entonces ¿qué sumamos?: ¿un kilo de leña de leña menos una billonésima de kilo de leña, más otro kilo de leña menos siete billonésimas? ¡Imposible de precisar! Además, la leña seguirá su desgaste, invalidando a cada instante la suma, y ese desgaste afecta a toda materia. En otras palabras, no existe una absoluta unidad, aunque nuestros pobres ojos no sean capaces de apreciarlo, como tampoco ven cómo nos crece el pelo día a día, instante a instante. Nuestros sentidos nos engañan. Sobre todo hay que tener en cuenta que no tienen suficiente precisión para valores universales.

Y eso sin meternos en mayores filosofías, como ¿quién viene antes, el huevo o la gallina?

Ante nuestros parcos conocimientos, el mundo en que vivimos es un completo nonsense, ¡aunque lo veamos todos los días! Así que no está mal acostumbrar a la joven generación al nonsense, ya que, a lo mejor, la solución a todo este tinglado nos puede parecer ahora tan disparatada como a nuestros amigos antepasados les parecería la idea de ver a un señor que está a miles de kilómetros con sólo apretar un botón, o que la tierra es un diminuto planeta, de una estrella catalogada como “enana amarilla”. Una pequeña estrella entre los miles de millones de estrellas de una de las innumerables galaxias.

domingo, 30 de enero de 2011

Análisis del libro: Ser princesa no es un cuento



Título del cuento: Ser princesa no es un cuento

Escrito por: Irune Labajo

Ilustrado por: Gábor Gayá


Ahora quiero compartir otro cuento - regalo que recibí hace muy pocos días. Se trata de un cuento que acaba de publicar mi profesora de Literatura Infantil, Irune Labajo González.

Antes de analizarlo, quiero decir que en este cuento se da una conversación real, entre una niña y su tía. La niña, como cualquier personita de su edad, desea llegar a ser la protagonista de algún cuento, en este caso, quiere ser la princesa de La Bella Durmiente, de La Sirenita... Hasta que descubre cual puede ser el mejor personaje: ella misma.

Ahora sí, pasemos a su análisis, voy a intentar ser objetiva, pero no prometo nada...

·         Receptor:

La edad más adecuada para disfrutar de este cuento, según mi entender, oscila entre los 3 y los 6 años, el segundo ciclo de Educación Infantil.

También se puede emplear con niños y niñas más pequeños, lo van a poder disfrutar mucho, aunque creo que las enseñanzas que aporta se pueden entender mucho mejor cuando se es un poco más mayor, más maduro.

Para público más mayor (desde los 6 años hasta muchos más) también lo aconsejo, sobre todo por la enseñanza principal que se aprende: ser uno mismo.


·         Emisor:

Todos los niños o niñas se pueden identificar con la protagonista de este cuento, con Paula. Creo que todos, cuando hemos sido pequeños, hemos deseado y soñado llegar a ser algún personaje de los cuentos, de las películas, de los dibujos animados...

El personaje que transmite el mensaje a los pequeños lectores (literalmente o a través de los mayores) es la mamá de Paula, a través de ella. Esto hace que entiendan aún mejor la historia, porque una mamá es una mamá.

·         Tema:

Como ya he dicho, el tema principal de la obra es el deseo una niña de llegar a ser la protagonista de cuentos como Rapunzel, La Cenicienta, Blancanieves, La Bella Durmiente, etc.

La niña comienza diciéndole a su mamá que quiere ser La Bella Durmiente, a lo que ésta le contesta, en vez de pararle los pies y mandarla a la cama, que perfecto pero que entonces tendría que tener tanto lo bueno como lo malo de esta princesa. Lógicamente, la niña dice que ya no quiere ser esa, que prefiere ser otra. Se van sucediendo las diferentes princesas de los cuentos folclóricos más populares, con lo bueno y lo malo que tienen, hasta que Paula decide la princesa que quiere llegar a ser.

·         Estructura:

Ser princesa no es un cuento, posee la estructura ideal para trabajar en Educación Infantil: planteamiento: quiero ser una princesa, nudo acumulativo en el que aparece lo bueno y lo malo de muchas de las princesas de los cuentos folclóricos más populares y desenlace, en el que Paula, la protagonista de este cuento, decide qué princesa quiere ser.

Planteamiento à Nudo acumulativo à Desenlace

·         Espacio y tiempo:

La historia sucede en la casa de Paula, en su cama. Cuando la niña ya se ha preparado para dormir, le cuenta a su madre sus deseos.

Este cuento sucede en una noche normal, como otra cualquiera. Se puede entender como pasado o presente.

Por lo tanto, tanto espacio como tiempo son dos aspectos cercanos para el lector, lo cual le facilita su lectura y comprensión.

·         Ilustraciones:

Son ilustraciones claras, por lo que el niño o niña puede seguir la historia mirándolas. El niño que aún no supiera leer y tuviera entre sus manos este cuento, sería capaz de seguirlo.

Sin tener la necesidad de leerlo, sólo mirando las ilustraciones, sabes en cada momento qué princesa quiere ser Paula, así como sus sensaciones.

Éstas no son estereotipadas, son sugerentes, sugieren la realidad. Esto hace que el lector no se confunda.

·         Lenguaje:

Entender este cuento infantil es una tarea muy sencilla para los más pequeños. Las frases que lo componen son muy sencillas. Las subordinadas se entienden a la perfección. En cuanto al léxico, este es muy sencillo y cercano al niño y a su edad, no parece haber ningún vocablo que ocasiones dificultad.

·         Valores y contravalores

Se da un mensaje muy positivo: ser uno mismo y valorarnos como tal. Todos tenemos cosas buenas y cosas no tan buenas, como les pasa a las princesas de los cuentos. Tenemos que aceptarnos como somos y no imitar a nadie. Al fin y al cabo, las personas de nuestro círculo más cercano nos quieren tan y como somos.


Este es otro cuento de mi biblioteca personal de cuentos infantiles. Lo tendré, sin ninguna duda, junto a mis otros cuentos de la lista de favoritos. Lo tendré, principalmente, por ser un cuento escrito por mi profesora: por los recuerdos que guardo de sus clases y de ella. Pero este no es el único motivo. Me gusta el formato que tiene: es muy cómodo, es duro, es grande (así no hay problemas del tipo: “¡Profe, yo no veo”!)... Y porque está muy acorde con el desarrollo y el pensamiento de los niños con los que trabajaré (ojala a partir de Septiembre de este mismo año...). Creo que les puede encantar y ayudar mucho, ya solo me quede perfeccionarme en las diferentes técnicas de comunicación literaria para hacérselo disfrutar mucho más, que no es poco.

Para los que aún no conocéis a mi profesora Irune, a la que le debo haber aprendido todo lo publicado hasta el momento en este blog y más, aquí os dejo una imagen suya muy representativa:


¡Ésta es!

Gracias Irune

Análisis del libro: Besos besos



Título del cuento: Besos besos

Escrito por: Selma Mandine


Quiero compartir con vosotr@s en esta publicación, un cuento que hace uno días me regalaron mis compañeras - amigas. ¡Es genial! Gracias, chicas.

El título de este cuento, Besos besos, es ya de por sí, muy llamativo para los niños: ¿A qué niño o niña no le gusta un beso?, aunque a los adultos tampoco nos desagrada mucho, ¿no?...

Tiene unas pastas muy blanditas y la ilustración de la portada transmite tranquilidad y dulzura, dos características con las que, a priori, te dan ganas de coger el cuento, leerlo y compartirlo con los demás, y más si son pequeños. Una vez que te lo lees, te quedas con la sensación de calidez y tranquilidad que te había dado al principio, sólo habiendo visto y tocado la portada.

Pasemos a su análisis:

·         Receptor:

Este es un cuento que perfectamente podemos emplear con bebés, con niños y niñas, con adolescentes y con mayores. Dependiendo del público podemos contarlo, leerlo o hacer una narración con libro, lo que más nos interese según las circunstancias.

Quizás, lo más adecuado sea utilizarlo para el primer ciclo y el primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil (0 - 4 años), por la calidez y tranquilidad que transmite, sensaciones necesarias para algunos momentos de los más peques (siesta, momentos de relajación...).

·         Emisor:

En este cuento, se da una conversación entre dos personas: puede ser una madre y un hijo, dos niños que hablan de los besos, dos hermanos, entre la maestra y el alumno... Al no dejar especificado entre quienes se da la conversación, nos puede dar mucho juego como maestras. Los niños se pueden identificar, perfectamente, con el protagonista.

·         Tema:

Se habla de los diferentes tipos de besos que hay: tantos como personas, pues cada una de ellas te da un beso diferente, pero como bien se dice en el cuento: hay muchos, y todos ellos son únicos.

Hay besos que pinchan, otros que sonrojan, otros que son suaves como el algodón de azúcar, otros sonoros como cuando chupas una piruleta, otros que manchan...

Como ya he dicho antes, es un tema que puede dar mucho juego en clase porque todos recibimos a diario diferentes tipos de besos, además, podemos hablar en el aula de los besos que más nos han gustado, de quien nos los ha dado, etc.

·         Estructura:

Este cuento posee la estructura ideal para emplear con niños  y niñas, ya que comienza con un planteamiento: ¿Y cómo es un beso?, sigue con un nudo acumulativo en el que se comentan los diferentes tipos de besos, y acaba con un desenlace: hay muchos y todos son divertidos.

Planteamiento à Nudo acumulativo à Desenlace

·         Espacio y tiempo:

No se especifica el lugar donde se desarrolla la acción, se sabe que es en el entorno cercano del niño por las personas que aparecen: abuelos y abuelas, hermanos, perros... Lo cual, no supone ningún problema al niño para entender el cuento.

El tiempo es indefinido, pues no se dice cuando transcurre la historia. Puede ser en el pasado, en el presente o en el futuro.

·         Ilustraciones:

Las ilustraciones son como el texto: muy dulces. Transmiten tranquilidad, pero lo más importante es que son ilustraciones claras, por lo que el niño puede seguir la historia solo con mirarlas.

El niño o niña que aún no supiera leer y tuviera entre sus manos este cuento, sería capaz de seguir la historia.

Además, éstas no son estereotipadas, son sugerentes, sugieren la realidad. Esto hace que el niño no se confunda.

Valoro también que explican, en gran parte, el texto del cuento, su historia, pues, por poner un ejemplo, se dice que hay besos que pinchan, y en la ilustración que acompaña, aparece un papá con barba dando un beso al pequeño. También se dice que los hay húmedos, y aparece un perro con una lengua enorme, etc.

·         Lenguaje:

Está cargado de función poética, pero esta es tan sencilla de entender que a los niños les encantará el cuento. La autora emplea multitud de comparaciones para describir un beso.

Predominan las frases sencillas, no hay subordinadas, el lenguaje es coloquial y cercano a los niños, lo cual les permite entender la historia.

·         Valores y contravalores:

Se da una actitud positiva ante los besos de las personas que rodean al pequeño. Enseña a los niños y niñas a valorarlos y a entenderlos como únicos, y a entender, también, que se dan cuando quieres mucho a alguien.


Éste es un cuento que sin ninguna duda tendré a finales de este año en mi aula de Infantil (ojala tenga aula...), a parte del valor significativo que tiene (quienes me lo han regalado) y por su formato tan cómodo para usarlo en el aula, porque me parece muy tierno y pienso que a los más pequeños les puede encantar, además, el final es maravilloso, pero no os lo voy a contar, ¡Lo siento!. Tendréis que haceros con uno igual...


¡Gracias chicas!

martes, 4 de enero de 2011

Reflexión Bloque III: Los textos de autor

En este tercer bloque de la asignatura, que lleva por título Los textos de autor, hemos trabajado todo lo relacionado con este tipo de textos, y además, hemos conocido muchos cuentos infantiles de autor.

La principal característica de los textos de autor, como su propio nombre indica, es que tienen autor propio, aunque este sea anónimo. Se nota que son de autor por su forma de estar escrito, por el estilo que éste le da.

Por ejemplo, el Lazarillo de Tormes es anónimo. Con el tiempo se ha dicho que su posible autor es Tirso de Molina. A ciencia acierta no se sabe cuál es su autor, ya que este no quiso poner su nombre en la obra, pero lo que está claro es que tiene autor, lo cual es la principal característica de los cuentos de autor.

Los contenidos de este tipo de texto están suscritos a derechos de autor, por lo que no sería lícito adaptar su texto ni mucho menos publicarlo. Y es que mientras que los textos folclóricos son adaptativos, los de autor son selectivos, lo cual implica seleccionarlos según las características de los destinatarios en vez de adaptarlos.

Por muy bien que se nos de escribir, no deberíamos reescribir los libros que leemos, no es lícito.

El mercado de la literatura, y más si hablamos de la literatura infantil, es un mercado dinámico. La mayoría de los libros, y más los infantiles, se editan y publican una sola vez y luego desaparecen. Por este motivo, y en cuanto a la selección de cuentos de autor, podemos hacer dos cosas: la primera opción es que un especialista en literatura infantil, en este caso mi profesora Irune, te recomiende alguno para apuntar su título, su autor, su editorial y demás características, para luego comprarlo.

Esto está muy bien, pues hay cuentos tan buenos que salen al mercado y se reeditan una y otra vez, lo cual nos facilita el poder encontrarlo en las librerías especializadas. Tengo una publicación en este blog, del día 30 de noviembre del 2010, con título “Lista de libros de autor muy interesantes”, en la que aparece una lista con cuentos infantiles de autor muy buenos con los que me tengo que hacer. (http://literaturainfantil-quitaqueahoraleoyo.blogspot.com/2010/11/lista-de-libros-de-autor-muy.html).
Casi con seguridad, en cualquier librería infantil especializada los encontremos, por lo que ya he dicho: son tan buenos que se reeditan una y otra vez.

Pero habrá otros cuentos de autor, también muy buenos, que se escriban y se editen una sola vez y que luego desaparezcan y ya nos sea muy difícil, incluso imposible, encontrarlos. Ante este mercado dinámico nos queda la segunda opción: saber cómo analizar un libro, para luego seleccionarlo y utilizarlo para nuestra aula, para un grupo de niños y niñas con características y necesidades muy diferentes.

Son de sobra conocidas las ventajas de emplear cuentos en un aula de Educación Infantil, pues bien, para emplearlos, podemos recurrir a varias opciones: una de ellas puede ser coger un cuento folclórico, aunque algunos se empeñen en decir que son machistas (http://literaturainfantil-quitaqueahoraleoyo.blogspot.com/2010/12/la-igualdad-no-se-aprende-en-los.html), y adaptarlo para nuestro grupo de alumnos. Otra opción podría ser, recurrir a algún cuento de autor que sepas que es interesante emplearlo en tu aula. Pero se puede dar el caso que busques algún cuento, de un tema concreto. Ante esto, debes saber cómo analizar un cuento.

De acuerdo, ¿y cómo se analiza un cuento? Pues teniendo en cuenta unos aspectos a analizar, además de que el formato sea cómodo si queremos emplearlo en nuestra aula, es decir, que sea un formato grande para que no haya conflictos del tipo: “A ver, a ver. No veo, profe”. Estos aspectos a analizar son: características del receptor, emisor, tema, estructura (planteamiento - nudo acumulativo - desenlace), espacio y tiempo en el que se desarrolla la acción, lenguaje y por último, valores y contravalores.

Estos aspectos están mucho más desarrollados en una publicación que añadí a este mismos blog el día 20 de noviembre de 2010, con el título “Análisis del libro infantil”. En esta publicación, además, se ponen varios ejemplos de cómo se analiza un cuento infantil (http://literaturainfantil-quitaqueahoraleoyo.blogspot.com/2010/11/analisis-del-libro-infantil.html). Aunque, por supuesto, esto se hace de memoria.

Haciendo un breve recorrido histórico, y como ya vimos, los cuentos folclóricos se emplearon como recurso infantil para entretener a los más pequeños en las guarderías, pero nadie escribía para ellos.

En el siglo XIX es cuando se empieza a escribir literatura infantil. Un escritor muy destacado en este sentido fue Julio Verne, con su obra “La vuelta al mundo en 80 días”.

Aunque las obras de estos tiempos eran para destinatarios jóvenes, los más pequeños también leían estas novelas, ya que eran lo único que tenían. Por estos tiempos, sólo existían novelas para adultos o para jóvenes, por lo que, como es lógico, los pequeños se decantaban por leer literatura juvenil.

Se empieza a publicar cuentos para público de menos de 6 años en los años sesenta del siglo XX. Entre sus características destacan que tenían muchos dibujos, estaban plastificados, eran más gruesos, la letra era infantil y grande... Aún así, no será hasta los años 90 cuando lleguen los “álbumes de imagen”. Es decir, el boom de la literatura infantil para público infantil. Una de las características de estos álbumes era que tenían lo mismo de texto que de ilustración. Es por este motivo por el que los años 90 son los años de los ilustradores.


Ilustración de Rebecca Drautemer

Hemos llegado hasta el punto de buscar cuentos infantiles por sus imágenes, en vez de por su texto. Creo que deberíamos buscar un equilibrio entre ambos, pues se puede dar el caso de tener un cuento con unas ilustraciones fantásticas pero que el texto, el argumento en sí, no valga para mucho.

Es mucho más difícil escribir literatura infantil que juvenil o de adultos, ya que en el primero es necesario conocer los intereses de los niños.

Continuando con el recorrido histórico de la literatura infantil, el famoso editor Saturnino Calleja, por los años 20 del siglo XX, tuvo la fantástica idea de abrir el mercado literario a mucha más población. Lanzó ediciones muy, muy pequeñas, muy baratas y con papel de mala calidad, pero gracias a estas características, sus ediciones eran muy accesibles para las clases más bajas.


Dos ejemplares de Saturnino Calleja

Tras la Guerra Civil, fueron muchos los autores que con sus publicaciones quisieron imitar a Calleja. Publicaron libros muy baratos pero no tan pequeños como los del pionero. Éstos cuentos, además, no tenían pastas duras en la portada y respecto a las ilustraciones, o bien no tenían, o éstas eran muy pobres, lo cual abarataba su coste. En estos tiempos predominaban los cuentos infantiles religiosos.

Allá por los años 30, apareció la escritora Elena Fortún, y con ella, el primer personaje literario infantil real. Hasta la fecha, todos los personajes de los cuentos eran planos, por lo que los niños y niñas de la época no se podían identificar con ellos. Claro, como se pensaba que los niños de entonces eran tontos... ¡qué más daba!. Celia, el personaje real y de carne y hueso creado por Elena Fortún, llegó a ser muy famosa: de unos 6 años, rubia, guapa, traviesa y buena persona. Lo importante de Celia es que permitió a las niñas de la época sentirse identificadas con ella. Para no discriminar a los niños, Elena Fortún creó al hermano varón de Celia.


             Algunos cuentos de la Colección “Celia”

Elena Fortún hace crecer a Celia de la misma forma en la que lo hacían las niñas seguidoras de ella. Esto nunca se había hecho, lo de que un personaje de cuento creciera en el tiempo era completamente novedoso, por lo que gustó e impactó.

Antes de Celia, además de que los personajes eran planos y no permitían identificarse con ellos, los personajes siempre tenían la misma edad. Lo único que cambiaba es que pasaban sus mismas aventuras en otro lugar. Celia, al final, se hace mayor, estudia magisterio, se enamora... hasta que finalmente, Elena Fortún Muere.

También aparecieron, en estas fechas, los primeros cómics de la historia. Éstos no tenían bocadillos pero su formato era muy parecido a los cómics de ahora: muchas ilustraciones y no tanto texto.


Ejemplo de uno de los primeros cómics: Mari Pepa

Con el tiempo, evolucionó la calidad del papel, de las ilustraciones... Estamos hablando de los años 60 y 70 del siglo XX. Es entonces, cuando aparece en el campo de la literatura infantil Ferrándiz, ilustrador español y escritor de poemas y cuentos infantiles.


Colección de Ferrándiz

Hoy en día, muchas de sus obras se han reeditado por la editorial Flaximil, que mejora el papel de los cuentos del ilustrador y escritor, pero que mantiene el texto y las ilustraciones.

También es importante destacar los cuentos de la época que estaban plasmados, tanto el texto como la ilustración, en postales.


Cuento de La Cenicienta en postal

Como ya he dicho, Celia fue el primer personaje literario infantil que dejó de ser un personaje plano para ser uno real, que permitiera a los lectores identificarse con ella. Pero claro, lo de identificarse con el personaje de una obra depende de los gustos que tenga el lector.

Un estudio ha descubierto que los libros que más nos gustan son con aquellos en los que nos podemos identificar con alguno de sus personajes. No tiene por qué ser físicamente, o sí, pero hace más referencia a los aspectos psicológicos del personaje. También, aquellos libros en los que vemos reflejado en alguno de sus personajes, a algún familiar o amigo

Pondré como ejemplo para explicarme mejor la colección de libros de Harry Potter, escrita por la autora británica J. K. Rowling.


Colección de Harry Potter

Harry Potter pertenece a la literatura fantástica, pero él es un niño real: tiene 10 años, va a empezar los estudios secundarios y es huérfano. Hasta aquí, cualquier niño o niña se podría identificar con él. Su historia es la historia de cualquier niño normal envuelta en la fantasía. Según Harry se va haciendo mayor, descubre que su padre no era como él se lo esperaba: perfecto. Creo que esto nos ha pasado a todos, ¿no?. Cuando somos pequeños, creemos que nuestros padres son los mejores del mundo, que sólo tienen cosas buenas, pero según nos vamos haciendo mayores nos damos cuenta de que no son tan ideales como creíamos.

Harry Potter refleja la historia, quitando lo de poder volar sobre una escoba, tener una lechuza como mascota, tener un amigo que mide casi 3 metros y un profesor invisible, de cualquier niño o niña.

La colección de libros de J. K. Rowling ha tenido siempre mucha polémica, pero tenemos que ser conscientes de lo mucho que enganchó a la lectura a niñas y niños como yo. Cuando salía a la venta uno de sus libros, dejábamos un rato de ver la televisión, para hacer cola en alguna librería y para leerlo y releerlo una y otra vez.

Retomando el tema de poder identificarnos con los personajes de los cuentos, quiero decir que no es lo mismo “identificarse con”, que “querer ser como”. La primera expresión hace referencia a reflejarse con el personaje por tener una vida similar, es decir, que nos pasen las mismas cosas, mientras que la segunda expresión hace referencia a que nos gustaría ser como ese personaje por lo guapo que es, lo listo... Por ejemplo, y volviendo a utilizar a Harry Potter, me puedo identificar con ese niño, pero para nada me gustaría volar en una escoba (sí me identifico, pero no quiero ser como él).

Para ir finalizando mi reflexión de este boque III de la asignatura, quiero decir que no sólo encontramos textos de autor en prosa, también tiene poesía y teatro característico, aunque no tanto.

Hasta la llegada y las publicaciones de Gloria Fuertes, sólo podíamos encontrar poemas de autor infantiles pero que ni siquiera se ajustaban a este público. Los niños los recitaban sin ni siquiera saber qué significaban, lo hacían de carrerrilla porque a sus padres y a sus profesores les gsuataba, pero nadie se interesaba por si les gustaba o no.

Gloria Fuertes fue la primera persona en escribir poesía infantil con juegos de palabras y con historia y personajes absurdos.


El camello cojito de Gloria Fuertes

El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino....
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!

- Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño.


Gloria Fuertes escribió tanto la forma como el contenido, e incluyó en infantil lo absurdo, el nonsense (sin sentido).

Respecto al teatro de autor, decir que este es casi inexistente. No se escriben libros con teatro de autor para niños, sí se hace para adultos, aconsejando que se coja una historia y se modifique añadiendo personajes comunes a las características de cada alumno.

Por último quiero decir, que gracias a este bloque he podido conocer los cuentos con los que mi madre y mis tías, incluso mis abuelas, se divertían. También he obtenido del mismo, una lista de libros que, según mi entender, no me pueden fallar en mi aula de infantil, y me atrevería a decir, que ni en mi vida. Pero lo que más valoro de este bloque, lo que más, es haber conocido las pautas que tengo que seguir para poder comprar cuentos infantiles adecuados a mis futuros compañeros pequeños de aprendizaje, así como, en dónde.